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Minería y desarrollo sostenible

lunes, 17 de noviembre del 2008 a las 19:18
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Costa Rica puede ser el primer país en el

mundo en lograr una sostenibilidad fuerte

Exministro del Ambiente

Hace ya casi 15 años la Cumbre de la Tierra, en Río Janeiro, Brasil, el mundo acordó agregar lo ecológico como el tercer componente a la definición tradicional de desarrollo integral, hasta ese momento basada en un adecuado balance de lo económico y lo social. Desde entonces Costa Rica adoptó como desarrollo sostenible aquel que vela por las futuras generaciones e integra lo ambiental, lo social y lo económico en cada proyecto, empresa y política pública.

Además, en la academia los estudiosos del desarrollo sostenible lo han clasificado como fuerte o débil. En una forma simplista podemos decir que ambas estrategias comparten la trilogía y propugnan la generación de rentas económicas perpetuas. En cambio, difieren en que la sostenibilidad fuerte se autoimpone mantener el valor del inventario de los recursos naturales a lo largo del tiempo y la otra acepta la sustitución del inventario natural por el hecho por el hombre.

Petroleros ricos y pobres. Para dar un ejemplo del desarrollo sostenible débil basado en un recurso no renovable y vital como el petróleo, analizaré las estrategias disímiles de Noruega y Venezuela.

Comencemos con Noruega. Este país tiene una política de impuestos progresista y parte de sus ingresos provienen de asignar un precio fiscal bajo al petróleo (i. e., $15 por barril y ahorrar el resto). Desde el 2006, el Fondo Petrolero establece que los 4,7 millones de noruegos tiene ahorrado dinero para las pensiones de las futuras generaciones y para cuando no haya petróleo. En junio del presente año acumulaban casi $400.000 millones de dólares (superando más de 43 veces las exportaciones anuales de Costa Rica). El Fondo creció tanto que sus dividendos financiaron el desarrollo hidroeléctrico, y se logró que Noruega sea hoy un país rico que no solamente cumple con sus obligaciones ambientales nacionales y globales, sino que se convirtió en exportador de energía y no solo de petróleo.

En contraste, otros países, abusando del entorno, simplemente elevan o bajan su nivel de vida con el vaivén de los precios. La estrategia venezolana es insostenible pues el país es fiscalmente dependiente del petróleo y además destina gran parte de la renta proveniente del petróleo a financiar los gastos militares y jugar ajedrez en la geopolítica, en vez de ahorrar, invertir en fuentes alternativas y prever la generación de la renta perpetua, requisito de una estrategia de desarrollo sostenible. ¿Puede Costa Rica seguir un modelo alternativo al de Noruega y Venezuela? ¿Podría hacerlo optando por una sostenibilidad fuerte?

El modelo costarricense. Es mejor y no extractivo. En el último decenio, implícitamente el país siguió una estrategia que caminaba más hacia una sostenibilidad fuerte que débil; por tanto, más ambiciosa que la de cualquier país desarrollado incluyendo Noruega. De hecho se optó por que el desarrollo del país no se basaría en la extracción de recursos naturales no renovables (e. g. hasta hace poco se congeló la explotación del oro y el petróleo). Siguiendo esa estrategia, nosotros exportamos, en términos per cápita, más que Venezuela e incluso Chile si excluimos el petróleo y el cobre.

Sin embargo, si Costa Rica no toma una decisión explícita y definitiva, cada vez que suba el precio del oro o del petróleo la inercia del mercado nos encauzará hacia la economía extractivista que domina Latinoamérica y que defendió el Dr. Gutiérrez como la solución para Pérez Zeledón ( La Nación 11/2008). Nos sumaríamos a la senda ya probada por los países desarrollados de hoy con sus defectos y virtudes, que es la escogida por Chile, nuestro competidor, que, basado en la estrategia tradicional, pretende alcanzar primero el desarrollo. Costa Rica puede hacerlo mejor y podría generar la famosa renta económica perpetua con una vía más verde, más rentable y más solidaria que la que ofrece la sostenibilidad débil, pero esta estrategia requiere un compromiso de todos.

Creo que el país puede aspirar a ser el primero en el mundo en alcanzar una sostenibilidad fuerte y también en ser el primer país desarrollado de Latinoamérica. Permítanme algunas ideas concretas: Primero, según Comex, en el 2007 las exportaciones de café, banano, azúcar y ganado son unos $1.000 millones en el mercado tradicional: pero podemos agregar valor a los mismos productos si los hacemos más verdes y con RSE. Eso han hecho proyectos apoyados por Fundecooperación y Holanda, tales como el Proagroin en la zona norte, quienes han comercializado piña orgánica y en canal de fair trade a $12 por caja vs $6 de la piña tradicional, por lo que los 250 productores de la zona norte pudieron elevar en unos $2 millones sus ingresos. La propuesta aquí es aumentar la rentabilidad por diferenciación de los productos puesto que los volúmenes exportables del país no pueden competir por escala con Brasil, Estados Unidos, Australia y otros gigantes.

Demagogia ambiental. Segundo, he planteado que con ajustes "verdes e inteligentes" al plan nacional de generación eléctrica ( La Nación 5/10/2008) podríamos exportar otros $400 millones anuales en electricidad y en bienes con la marca nacional CO2 neutral. Sin embargo, cuando impedimos al ICE la utilización de los ríos para producir energía, incluso para el consumo local, como sucedió en Pérez Zeledón, nos disparamos en el propio pie. Eso es demagogia ambiental, no la búsqueda de la sostenibilidad y su resultado en más migración, carencia de fuentes de empleo locales y más tristeza en familias desintegradas, como tristemente denunció el Dr. Gutiérrez.

Un tercer ejemplo. En el caso del turismo y ecoturismo, que según el ICT en el 2007, nos generó casi $2.000 millones. En esa actividad tenemos atributos originales tales como 10 años de experiencia al menos en 50 hoteles operando con certificados de sostenibilidad turística. Para el futuro requerimos aumentar el número y la calidad de las de proyectos certificados, mejorar el manejo de otros idiomas, enfocar en los mercados verdes con visitantes más educados y con más recursos, y promover una mejor distribución de la riqueza del turismo al estilo de Punta Islita. Podemos aprovechar la desaceleración del sector inmobiliario para ordenar el uso del territorio y, en vez de arruinar la "marca de país ecoturístico", mejorar su valor percibido.

Finalmente, pienso que, para consolidar una estrategia de desarrollo sostenible fuerte, requeriremos una nueva constitución adaptada a las necesidades y oportunidades del siglo XXI. Podríamos, por ejemplo, hacer explícito el camino hacia un desarrollo sostenible fuerte y promover la geotermia del ICE, en vez de la minería en las Crucitas. Uno es la esperanza y el futuro, y el otro, las leyes obsoletas y la economía de ayer.

Un ICE verde e inteligente

lunes, 06 de octubre del 2008 a las 03:48

Necesitamos un ICE que evolucione, que no solo nos lidere a enfrentar la crisis eléctrica, sino que coadyuve en posicionar la institución y al país como un líder verde e inteligente.

El calificativo de ‘verde' es parte de nuestra marca país, de nuestra naturaleza y del liderazgo emergente en retos planetarios como la conservación de la biodiversidad y el cambio climático para el que estamos bien posicionados.

El adjetivo ‘inteligente' apuesta a los miles de jóvenes que hoy dominan las computadoras, hablan varios idiomas, incluido el de unos y ceros, y se preparan para un futuro promisorio que requiere del ICE para conectarse a ese mundo de oportunidades.

Récord mundial del pasado.

 La gesta grandiosa de don Jorge Manuel Dengo y otros gigantes que fundaron el ICE, imprimió la dirección que nos ubicó como miembros de un club verde, que reúne a menos del 5% de las naciones del mundo: las que basan su electricidad en energías renovables.

En los últimos años nos hemos enredado mucho y a veces las anécdotas parecen una tragicomedia: hace unos meses el empresario eólico Samuel Viroslav relató en La Nación que tardó más de 5 años en obtener todas las licencias y el financiamiento de su proyecto.

También nos dijo que su proyecto es rentable a sólo 6 centavos por KWH, recientemente, él me pidió terciar ante el ICE -cosa que hice sin éxito- pues planteó aumentar la potencia de sus plantas eólicas de 6.4 MW a casi 20 MW y la decisión está enredada en una telaraña de trámites.

Fui metiche en el tema porque las térmicas cuestan casi 9 veces más que la eólica y son la principal razón del alza del 46% solicitada por el ICE a la Aresep ( La Nación 23/9/2008), que considero inmanejable para las familias y las empresas.

Necesidad del presente.

La alternativa térmica atenta contra el clima y el mercado, por eso propongo salidas más verdes y de menor costo como las siguientes:

1- Implementar el ahorro y la eficiencia energética. En países como Brasil y Perú bajaron entre un 15 y un 20% de la demanda con programas de ahorro. He propuesto realizar planes similares y pagar al usuario por sus nega-vatios (KWh dejados de usar). Por ejemplo, en mi casa el consumo promedio se rebajó en 16% y en el mes el mes de agosto produje 156 nega-vatios y, por tanto, mi recibo eléctrico se redujo en más de 10.000 colones; eso lo logré convenciendo a todos los habitantes de mi casa a utilizar menos ciertos aparatos eléctricos y apagar las luces, y para ello empleé un discurso ambientalista y el compartir el ahorro.

Si el ICE diseña mecanismos para implementar los consejos publicados en su excelente Guía de Ahorro del ICE y si además compra los nega-vatios a miles de clientes, ahorrarán los clientes, la institución y el país.

2- Publicar licitación de compra de energía limpia. Tenemos una gran oportunidad, pues en los próximos meses vencen casi todas las concesiones basadas en la ley #7200. Propongo hacer una licitación competitiva y obtener precios más transparentes y mucho menores que las alternativas basadas en petróleo. Adicionalmente, podemos invitar a los empresarios a que amplíen y modernicen las viejas plantas y que eleven su aporte a la red eléctrica del 15% actual a cerca del 30% que permite la ley.

3- Rediseñar el plan de expansión de la generación eléctrica del ICE para incluir al sector agrícola nacional. Sabemos que los residuos agrícolas tales como bagazo, cascarilla de arroz, o la broza de café pueden aportar unos 300 MW. Un sindicalista tildó de teóricos nuestros cálculos del potencial y más aún el de los costos estimados en el rango de 5 a 12 centavos por KWh. Hoy puedo confirmar mis cálculos, pues uno de los proyectos pioneros recibió una tarifa de 8 centavos por KWh por parte del Aresep y al menos una arrocera produce para sus propias necesidades a costos más bajos.

Oportunidad del futuro.

    Un ICE inteligente. En justo señalar que el título de este artículo y la idea de conectarse al mundo las tomé prestadas de la estrategia de desarrollo nacional propuesta por Camtic, a las cuales agrego las siguientes ideas de mi cosecha enfocadas en el sector energía:

1- Contribuir en la estrategia de ser CO2 neutro: El ICE puede y debe contribuir a que el país sea CO2 neutro. Eso es conveniente por dos razones: Primero al predicar con el ejemplo, ofreceremos una estrategia autóctona al Protocolo de Kioto, el cual además de vencer en el 2012, muestra dificultades de implementación y más aún de conseguir algún acuerdo para el periodo siguiente. Segundo, el ICE podría obtener entre 5.000 y 9.000 millones de colones anuales (por los flujos de dinero provenientes de la venta de reducciones de CO2) y podría usar esos fondos para financiar los programas de ahorro en forma sostenible.

2- Aumentar la cooperación pública y privada. Es conveniente acelerar la generación con fuentes más tradicionales como la hidroelectricidad, geotermia o eólica para consolidar economías de escala, reducir la variabilidad del sistema eléctrico ante las estaciones y los cambios del clima. Atraer empresas y la producción de productos intensivos en energía que prefieren las denominaciones de "CO2 neutro" por los que en forma creciente se pagan precios preferenciales.

Con esas acciones, el ICE sería un puntal relevante en los esfuerzos del país por evolucionar como un líder global, pacífico y verde. Una vez más se probaría que la fuerza de las ideas es una de las opciones de los países pequeños para contrabalancear la influencia de los poderosos por su tamaño, el dinero o la fuerza militar.

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El blog de Castro Rene, busca compartir  temas relacionados con cambio climático, desarrollo sostenible, ecoeficiencia, ahorro de energético de una manera fácil y accesible. 

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